¿Cuál es la habilidad digital que necesita la mayoría de la fuerza laboral?

Actualizado: 20 abr

Vivimos en un mundo polarizado y el impacto de la tecnología en el trabajo no se escapa de esto. Le estamos prestando demasiada atención a los efectos extremos que tendrá la tecnología en el empleo y poca atención a su principal —y positivo— impacto: ser una herramienta para hacer nuestro trabajo de forma más eficiente. Es fundamental darle esta mirada a la tecnología y preparar a nuestra fuerza laboral para adoptar con más facilidad herramientas digitales en el trabajo.


Por un lado, escuchamos constantemente que la tecnología desplazará significativamente a las personas de sus trabajos. Pero, ¿Cuál es el último estimado del World Economic Forum (WEF) del porcentaje de empleos que serán totalmente automatizados para el 2030? Solo entre 5% y 9%. Sigue siendo un número importante y tienen que existir programas para que los trabajadores afectados puedan volver a capacitarse y ser empleados. Sin embargo, la automatización total del empleo no es un impacto negativo que vivirá la mayoría de las personas.


Por otro lado, tampoco es necesario que la mayoría de las personas aprendan habilidades digitales complejas, como el desarrollo de software o la ciencia de datos. Sin duda, estas son habilidades fundamentales para un grupo de profesionales y ofrecen un mercado creciente de empleo, pero no serán necesarias en una parte significativa de la fuerza laboral. Según el mismo WEF, las profesiones tecnológicas emergentes representarán un 14% del empleo en 2030.


Adaptabilidad Digital

¿Qué deben aprender entonces la mayoría de las personas? A mejorar de manera continua su forma de trabajar y apalancarse en nuevas herramientas digitales o tecnológicas. En mi empresa nos referimos a esta habilidad como “Adaptabilidad Digital”. La consultora Deloitte la llama “Agencia Digital” y la escuela creativa de negocios, Hyper Island, la llama “Valentía Digital”. Más que ser una habilidad, en realidad, es una macrohabilidad, que se potencia o se limita por factores intrínsecos de la persona y por condiciones que existen en su ambiente de trabajo.


El primer paso indispensable para desarrollar la Adaptabilidad Digital de las personas es uno que muchas veces está desatendido. Se trata de reducir las percepciones negativas que existen hacia la tecnología. En ese sentido, considero que existen tres percepciones negativas que se deben abordar para superar esas percepciones: la inseguridad frente a lo tecnológico, el sentir que la tecnología es impuesta y el miedo general al cambio.


Inseguridad ante el uso de la tecnología

Muchos profesionales competentes dudan de su capacidad a la hora de usar tecnologías. Seguro ya has escuchado en tu empresa o han pasado por tu mente frases como “la tecnología no es lo mío”. No hay que sentirse mal por esto, ya que es una situación muy normal, pero difícil de admitir en entornos donde nos presionan para ser cada vez más tecnológicos.


La percepción de que la tecnología es compleja tiene algo de verdad, pero debemos evitar que sea una creencia absoluta y limitante. De hecho, las herramientas digitales son cada vez más fáciles de aprender y usar (lo mismo que sucede con los lenguajes de programación). Es un criterio fundamental para cualquier software o app que quiera sobrevivir y crecer en el mercado.


Existen muchísimas herramientas digitales sencillas que el ciudadano común puede usar para ser más eficiente en las distintas áreas de su trabajo. Suelen llamarlas “no code tools” porque no hay que saber programar para usarlas y basta googlear el término para maravillarse con todo lo que existe.


Incluso, gigantes tecnológicos, como Google y Microsoft, ofrecen algunas de estas herramientas (que han creado o comprado) que sirven para automatizar procesos, conectar procesos, crear webs o apps, hacer y compartir reportes de datos, etc. En muchos casos, estas herramientas ya existen en las suites que pagan las empresas, pero casi nadie las usa.


Tecnologías que se sienten impuestas

La segunda razón por la cual la gente suele rechazar la tecnología en el trabajo es porque sienten que se la imponen y que sus necesidades no son consideradas. Una encuesta global de PwC reveló que un 90% de los directivos (en roles C-suite) pensaba que su organización sí consideraba las necesidades del personal a la hora de comprar tecnologías. Sin embargo, según ese mismo sondeo, solo un 53% de los empleados pensaba de esa misma manera.


La tecnología debe agregar valor a los trabajadores. Necesita ser una herramienta que las libere de tareas tediosas, que les devuelva tiempo para ser más creativos en su trabajo y que les facilite el trabajo colaborativo. Por eso, es fundamental consultar a las personas proactivas en la organización sobre sus necesidades y permitirles que ellas mismas investiguen y propongan herramientas digitales para ser más eficientes en su trabajo. El estudio de PwC, justamente, evidenció que un 34% de los trabajadores quiere hacerlo, aunque muchas veces no se lo permiten.


El miedo al cambio

Finalmente, el miedo al cambio es una tercera razón muy poderosa que lleva a las personas a evitar el uso de nuevas tecnologías en su trabajo. Adoptar nuevas herramientas digitales puede representar un cambio significativo en la forma habitual de trabajar para muchas personas y, más aún, para quienes se sienten intimidadas por lo tecnológico o perciben que la tecnología se les impone.


El miedo al cambio es habitual en nuestra especie y la mejor forma de reducirlo es creando un ambiente de seguridad, confianza y aprendizaje, donde sea normal sentir miedo, pero donde también sea común actuar a pesar del miedo. Debe ser un espacio donde no haya presión por hacer bien las cosas a la primera y en el que exista la confianza de que, con práctica y apoyo colaborativo, las personas pueden aprender e implementar nuevas formas de trabajo. De esta manera se promoverá que más personas puedan y quieran ser más tecnológicas, aunque les cueste en un inicio.


Existen algunos profesionales que serán reemplazados por la tecnología. También otros y otras que crearán nuevas tecnologías. En el medio estamos la gran mayoría, que tenemos que dejar de ver a la tecnología como algo malo o complejo y adoptarla como un grupo de herramientas que nos ayudarán a elevar nuestra productividad, creatividad y colaboración. Nuestras organizaciones tienen un rol fundamental en empoderarnos para lograrlo. Ellas son claves para que todas y todos podamos sentirnos y ser parte de esta era digital y cambiante.


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Sobre la autora:

Ana María Martínez es cofundadora de Kaudal y partner en Laboratoria.


 

Artículo publicado originalmente para Forbes Perú

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